Todos estamos padeciendo esta «turbulencia en Matrix» que está desestabilizando a personas, organizaciones y países enteros.

Las empresas y los equipos que trabajan dentro de estas, ante una situación de extrema inestabilidad e incertidumbre como la actual, necesitan saber en base a qué «criterio directriz» se toman las grandes decisiones. En mi experiencia de más de 20 años como Director de Personas, cuando he montado los planes de comunicación interna y por tanto he explicado a los empleados el motivo de la toma de las decisiones, mostrar que estaban tomadas en base a un «para qué» a un norte, a un propósito, han hecho mucho más digerible las malas noticias, y mucho más celebrables las buenas.

Si algo se necesita hoy en las empresas, tengan el tamaño que tengan, es CREER en los mensajes, en los directivos, en el CEO, en su responsable de equipo, en el equipo de prevención… Las decisiones en las empresas no son ni buenas ni malas per se, lo son en relación a algo. Si la decisión debilita o aminora el cumplimiento del propósito organizativo, son malas, si lo potencia y fortalece, son buenas.

Aquellos que llevamos muchos años vinculados al área personas, somos especialmente consciente de que un profesional puede trabajar al 95%, al 70% o al 50%, y en todos los casos siendo un poco hábil seguir dignamente en la organización. Si a esto le añadimos el teletrabajo forzado, la opción de estar en cualquiera de esos porcentajes de rendimiento en su puesto es aún más fácil de poder realizar. Por tanto, la ACTITUD o intención de contribuir tiene un amplio rango para el colaborador, y se inclinará hacia el 50% o el 95% en función de su nivel de COMPROMISO.

Define un propósito sólido y compartido, comunica tus decisiones en base a la consecución de dicho propósito, y alinea la organización para que trabajen de un modo convergente, y tu capacidad como directivo para lograr que la organización salga adelante acompañado del compromiso de tus colaboradores aumentará exponencialmente.