No existe el equipo perfecto, porque el trabajo diario genera desajustes.
Estos deajustes van desde la pérdida de confianza, la aparición de conflictos, la falta de compromiso, el desalineamiento, o incluso la falta de resultados. Lo habitual además es argumentar que los otros miembros, la organización o el cliente es el origen de todos los males.
La tendencia es buscar las respuestas fuera del equipo, pero en realidad están DENTRO.
Hasta que no logramos que el equipo asuma su RESPONSABILIDAD, la «patata caliente» pasa de mano en mano pero nadie la enfría no se la come. Por tanto el gran reto está en que el equipo deje de mirar hacia fuera para resolver sus problemas, y empiece a mirar para dentro y a confiar en su capacidad para lograr cambios duraderos.
Desde las buenas PREGUNTAS, emergen las mejores RESPUESTAS.
Ese es el axioma desde el coaching, la soluciones están dentro de los propios equipos. ¿Qué está faltando entonces? Lo primero es el DARSE CUENTA (awareness), y para ello aportamos dinámicas, preguntas y distinciones. Lo segundo, aprender para accionar. Por ello, el proceso de reflexión-acción es el que activa el cambio a través de planes de acción.